Llegó el día, la última hormigonada, la sala de maquinas. Para llegar a 20 metros de altura hizo falta la bomba mas grande, con su enorme brazo.
Ese brazo que todo lo alcanza.
nos dío el hormigón que necesitábamos, ni más ni menos, para llenar lo último.
.Y cerramos así una hermosa tarde de otoño está etapa de 8 meses, en la que muchos brazos, cooperando, le dieron forma al esqueleto, de lo que mañana será el hogar de otras familias.
Fue un excelente equipo de personas, que venían de lejos a trabajar bien temprano. Siempre bien dispuestos y de muy buen humor. Lucio, Carlos, Hugo, Mauro, Pablo, Hernán, Alberto, Rolando, Ronald, el Chino, y otros que ahora no recuerdo sus nombres, a todos ellos les digo gracias!.
Muchas gracias también a Coopteba San Isidro y toda su gente!
Ahora nos ordenamos un poco y nos preparamos para encarar en breve la segunda etapa.












